El veredicto apunta hacia la prohibición, pero un tercio se opone y uno de cada cinco permanece indeciso, lo que deja la cuestión abierta.
La brecha de género es llamativa: las mujeres apoyan la prohibición con más claridad, mientras que los hombres se dividen por igual entre las tres opciones.
Los jóvenes de 18 a 24 años rechazan la prohibición más que cualquier otro grupo de edad, mientras que los mayores de 65 la aprueban sin reservas.
El debate combina dos registros: preservar la libertad del votante y centrar la campaña en las propuestas, frente al riesgo de que las encuestas influyan en los indecisos o alimenten la abstención. Este segundo argumento reconoce que las encuestas pueden tanto movilizar como desalentar.