Casi la totalidad de los votantes apoya prohibir la caza los fines de semana, sin ningún voto en contra. El consenso es notable: todos los grupos de edad y todas las mujeres votan sí de forma unánime.
Los hombres son el único grupo que muestra reservas, con un tercio de indecisos. Es la única línea de fractura visible en un debate por lo demás muy claro.
Los argumentos giran en torno a la seguridad y el derecho a disfrutar de la naturaleza: senderistas, ciclistas y jinetes se sienten en peligro o excluidos de los bosques durante el fin de semana.
Una voz matiza que la caza de regulación sigue siendo necesaria y que una prohibición total sería excesiva. Otras van más lejos y piden una prohibición completa, no solo los fines de semana. También aparece un tono más ligero, con la idea de que los animales también merecen su descanso dominical.