Un consenso claro emerge: el 67% apoya la prohibición, sin una división de género significativa, hombres y mujeres votan de forma similar.
La brecha generacional es llamativa: los de 25 a 34 años están divididos en partes iguales, mientras que los grupos de mayor edad se inclinan fuertemente por la prohibición.
El argumento más valorado señala una contradicción: restringir las apuestas a los adultos para luego promoverlas activamente resulta incoherente.
El registro dominante es el de la protección, especialmente de los jóvenes expuestos en línea, y el riesgo de adicción que conduce al sobreendeudamiento.
Una voz minoritaria, que obtuvo el único endorsement del debate, va más lejos: pide prohibir toda publicidad en nombre del decrecimiento y la lucha contra la manipulación. Otro participante defiende una regulación más estricta en lugar de una prohibición total, temiendo que los operadores encuentren alternativas más problemáticas.