El veredicto es claro : una amplia mayoría coincide en la necesidad de etiquetar obligatoriamente los contenidos generados por IA, sin divisiones significativas por género o edad.
Los grupos de 25-34, 45-54 y 55-64 años votan unánimemente a favor, mientras que los mayores de 65 muestran una proporción notable de indecisos.
El registro dominante en el debate es pragmático : distinguir a simple vista el contenido humano del generado por IA es cada vez más difícil. El argumento de la legibilidad es el que más se repite.
Sin embargo, una voz matiza : la obligación técnica choca con sus propios límites, ya que los sistemas de marcado se eluden con facilidad. La pregunta de fondo sería menos regulatoria que ética, es decir, si el autor asume realmente cómo ha usado la IA para producir su contenido.