La mayoría mundial se opone al cierre de los zoológicos, aunque el debate dista de estar resuelto: la brecha de género es marcada, con las mujeres divididas a partes iguales mientras los hombres rechazan mayoritariamente el cierre.
Los adultos de 25 a 34 años son el único grupo de edad unánimemente favorable al cierre, mientras que los mayores de 55 se oponen por completo.
Las voces del "sí" apelan a la ética: los animales salvajes no deberían existir para el entretenimiento humano, y solo su hábitat natural permite apreciarlos de verdad. Una voz del "no" rechaza el todo o nada y propone reformar los zoológicos que no respetan el bienestar animal.