Dos tercios de los votantes en el mundo apoyan el aire acondicionado obligatorio en las escuelas, un veredicto claro y sin indecisos.
La fractura más marcada es generacional: los de 18 a 24 años aprueban al cien por cien, mientras que los mayores de 55 rechazan totalmente. Los grupos de 25 a 34 y de 45 a 54 años se dividen a partes iguales.
Las mujeres respaldan la medida con más fuerza que los hombres, aunque ambos grupos se inclinan mayoritariamente por el sí.
La tendencia del día cuenta una historia: partiendo de un sí unánime, el no fue ganando terreno gradualmente antes de estabilizarse en un tercio de los votos.
En los hilos, emerge un consenso de fondo: el aire acondicionado se percibe como un remedio provisional necesario, no como una solución real. La aislación, la vegetación y las protecciones solares aparecen como alternativas defendidas por los que votan no. La pregunta directa sobre quién paga quedó sin respuesta convincente en el debate.