A escala mundial, el veredicto es claro: votar de forma opuesta y seguir siendo amigos es posible, aunque no hay unanimidad. Los hombres están divididos a partes iguales, mientras las mujeres se inclinan claramente por el sí.
Los grupos de mayor edad no muestran dudas, mientras los de 18 a 24 años están igualmente divididos: la pregunta parece resolverse más con la edad que con la experiencia política.
Las voces apuntan a un matiz central: la oposición moderada es tolerable, pero la oposición total pone en riesgo la amistad. Varios lo enmarcan como una cuestión de valores, no solo de votos. Una postura significativa traza una línea firme ante el extremo, revelando que incluso la tolerancia declarada tiene sus propios límites.