El bando mayoritario se impone con el 57 % de los votos, frente al 29 % de la otra denominación y un 14 % de votantes que se niega a elegir entre las dos palabras.
El voto femenino es el más rotundo: las mujeres siguen claramente a la mayoría. Los hombres, en cambio, se reparten en tres partes casi iguales, y de su lado viene lo esencial de la indecisión.
Por edad, los mayores de 65 se sitúan unánimemente detrás del bando mayoritario, sin una sola voz discordante. Los de 18 a 24, al contrario, se dividen casi a la perfección, con una reserva de indecisos.
Las dos intervenciones del hilo defienden la misma palabra, « pain au chocolat », y por razones que nada tienen de gastronómicas. La primera invoca la infancia y la costumbre: siempre fue así. La segunda zanja por pertenencia regional, desde Bretaña.
La primera voz añade una teoría sobre el origen quebequés de la palabra « chocolatine », que vale sobre todo como ilustración del mecanismo: en este tipo de preguntas nadie defiende un bollo, defiende un territorio y una costumbre.
Eso es lo que hace interesante la jornada pese a su tema ligero: el debate es unánime mientras que el voto no lo es en absoluto. El bando minoritario votó, pero no envió a nadie a argumentar: aquí el silencio es una postura en sí misma.