La respuesta mayoritaria del día no es ni sí ni no: el 50 % de los votantes no tiene opinión. Detrás, un 33 % cree que las redes sociales hacen más mal que bien y un 17 % sostiene lo contrario. Es una de las pocas jornadas en que la indecisión supera a los dos bandos juntos.
La negativa a pronunciarse es especialmente marcada entre los hombres, que no toman partido en absoluto. Las mujeres se reparten entre las tres opciones, con un empate exacto entre el sí y el no.
La edad explica parte del bloqueo. Los de 18 a 24 años, es decir, quienes crecieron con estas plataformas, están íntegramente sin opinión: ninguno se decanta. Los de 25 a 34 se dividen en dos y los de 45 a 54 oscilan entre el « sí » y la abstención de opinión.
El debate produjo una sola intervención, y procede del lado minoritario. Rechaza el juicio en bloque: las redes pueden hacer tanto mal como bien, igual que todo, y también permiten acercar a la gente, saber unos de otros, mantenerse al tanto.
Esa voz, la mejor acogida del hilo, quizá diga lo que el voto ya expresa: la indecisión masiva no es ignorancia, sino el rechazo de un balance de suma cero. Quienes más conviven con estas herramientas son precisamente quienes se niegan a juzgarlas de una palabra.