La mayoría se inclina por la versión original, aunque un tercio de los votantes prefiere claramente no lidiar con los subtítulos.
La brecha de género es llamativa: los hombres votan masivamente en contra de la VO, las mujeres están ampliamente a favor, y quienes no declaran género votan sí de forma unánime.
La franja de 25 a 54 años vota sí sin dudar, mientras que los de 18 a 24 están divididos y los mayores de 65 oscilan entre el no y la indecisión.
El debate se mantiene en un registro práctico y personal: el cansancio de leer subtítulos es el argumento central, incluso entre algunos partidarios de la VO. Una voz lo resume bien: la VO enriquece, pero si se convierte en una obligación, mejor ver en la lengua materna.