El mundo quiere prohibir el reconocimiento facial en el espacio público: 80 % de síes frente al 20 % de noes, sin un solo indeciso.
Los hombres están unánimemente a favor de la prohibición. Las mujeres se dividen exactamente en dos y aportan, por tanto, la totalidad de la oposición: la única brecha de la jornada.
Por edad, el rechazo a la tecnología es total entre los de 45 a 54 años y los mayores de 65. Los de 18 a 24 también apoyan la prohibición, pero concentran la única minoría discrepante de su generación.
Ninguna intervención acompaña a este voto: el debate quedó vacío. En un tema donde suelen enfrentarse seguridad y vida privada, ninguno de los dos bandos acudió a defender su postura.
El veredicto descansa así enteramente en las cifras, y son inequívocas: una mayoría amplia, homogénea de una generación a otra, y ninguna vacilación. Pocas preguntas tecnológicas producen una respuesta tan tajante sin que se intercambie un solo argumento.