El veredicto mundial es casi unánime: alrededor del 80 % de los votantes apoya la limitación de mandatos, sin ningún voto en contra.
Hombres y mujeres convergen al 100 % hacia el sí. Solo los perfiles de género no declarado introducen un matiz, con la mitad en la indecisión.
Los jóvenes de 13-17 años se sitúan íntegramente en la indecisión, mientras que los de 18-24 y los de 45-54 votan sí de forma unánime: una brecha generacional inesperada.
El argumento dominante gira en torno a la renovación: evitar cargos de por vida y abrir el acceso a responsabilidades para los más jóvenes. El registro es práctico y democrático, sin crispaciones destacables.