Unanimidad total: el 100 % de los votantes es favorable a despenalizar la eutanasia. Ni un voto en contra, ni una abstención de opinión: uno de los raros consensos absolutos del archivo y, con diferencia, el más grave por su tema.
El acuerdo atraviesa todos los perfiles: hombres, mujeres y votantes sin género declarado votan en el mismo sentido, y cada franja de edad representada, de los 18-24 a los mayores de 65, llega al mismo veredicto. En un asunto con fama de divisivo, aquí no aparece ninguna división.
El debate está al unísono del voto, pero no se limita a aprobarlo: pone condiciones. La voz más argumentada del hilo exige un marco estricto, con consentimiento libre e informado del paciente, confirmación por varios médicos de que se cumplen todas las condiciones y controles previstos, para evitar abusos y proteger a las personas más vulnerables.
El fundamento invocado es el mismo en todas partes: el derecho a elegir cuando el sufrimiento se vuelve insoportable. Una voz lo formula de otro modo, al señalar que la vida, por preciosa que sea, no debería imponerse en toda circunstancia, y convierte la muerte en una elección personal que debe respetarse.
Dos argumentos más concretos reaparecen y concentran los apoyos del hilo: una despenalización evitaría sufrimientos inútiles, a la persona y a sus allegados, y evitaría los suicidios fallidos.
La unanimidad no significa aquí ausencia de debate. Nadie discute el principio, pero todo el mundo habla del marco: es el único terreno en el que esta jornada podría haberse dividido, y muestra que el consenso es sobre una despenalización regulada, no sobre un derecho sin condiciones.