El veredicto está perfectamente dividido: sí, no e indecisos se equilibran, señal de que la pregunta resiste el consenso.
Las mujeres se inclinan claramente hacia el no, mientras los hombres se reparten en tres tercios iguales. La fractura de género es la única señal estructurada del debate.
Por edad, las posiciones son tajantes pero dispersas: los de 45-54 años votan sí de forma unánime, los de 55-64 votan no, y los mayores de 65 permanecen todos indecisos.
El registro dominante es moral y graduado: un argumento que recibió un Period. distingue los temas graves (agresiones, pedofilia) de los más leves, rechazando toda desresponsabilización global de las generaciones pasadas en los primeros. Esa matización obtuvo una aprobación visible.