La respuesta es claramente sí: el 83% de los votantes considera que el empleador debería cubrir el coste del desplazamiento al trabajo.
La fractura generacional es marcada: los votantes de 18 a 34 años y los de 45 a 54 votan sí de forma unánime, mientras que los mayores de 55 años se inclinan al 100% por el no.
Las mujeres muestran más matices que los hombres, con un 22% de votos negativos frente a ninguno entre ellos.
La tendencia del día arrancó en un 100% a favor del sí antes de estabilizarse en torno al 83% a medida que llegaron voces contrarias.
Los argumentos giran en torno a dos registros: la equidad (el desplazamiento es una restricción impuesta por el empleo, no una elección) y el pragmatismo territorial (los trabajadores en zonas rurales con ingresos modestos asumen costes difíciles de asumir). Una voz minoritaria prefiere una subida salarial antes que una cobertura directa de gastos.