El veredicto es claro: el 60% apoya la supresión del 49.3, sin indecisión en el conjunto del voto.
La brecha de género es llamativa: los hombres se oponen mayoritariamente, las mujeres apoyan la supresión en un 71%, y quienes no declararon género votan a favor de forma unánime.
Por edad, los 25-34 años rechazan la supresión de forma unánime, mientras que los 45-54 la apoyan plenamente. Las franjas de 18-24 y 55-64 años están más divididas.
En el debate, nadie defiende realmente el 49.3 tal como existe hoy: el desacuerdo es sobre el remedio. Algunos piden la supresión pura, otros una reforma acotada (limitación a ciertos textos, cupo anual). Un giro notable: un votante contrario a la supresión reconoce que el uso actual se ha convertido en un abuso de 'comodín'. El registro dominante es democrático, con una crítica compartida sobre la banalización del mecanismo.